7.22.2014

Entrevista a Yolanda Arroyo Pizarro

... ensayista, novelista y cuentista portorriqueña. Es una de las escritoras latinoamericanas más comprometidas de la actualidad. Sus trabajos abordan tanto temas raciales y de género como de identidad sexual.
Combativa, inconformista y creativa, Yolanda se sale de los conceptos simples que cosifican a la mujer negra. Lesbiana comprometida con el colectivo LGTB, es una luchadora nata que lleva en su piel nuestro orgullo.
Yolanda ha publicado entre otros Origami de letras (2004), Los Documentados, (2005), Ojos de luna (2007), Historias para morderte los labios (2009), Avalancha (2010), Caparazones (2010), Saeta Poemas (2012), Las Negras (2012), Antes y después de suspirar (2013), y Violeta (2014)  http://afrofeminas.com/2014/04/01/entrevista-con-la-escritora-yolanda-arroyo-pizarro/

A continuación las estimulantes palabras de Yolanda Arroyo frente a las preguntas de nuestra compañera Flavia Ecos. Gracias a las dos!
Querida Flavia/ Ines:
Cuánto me apena lo que me narras en el inicio de este correo. Que aún existan clínicas para “curar” la homosexualidad es una prueba contundente de que todavía nos queda mucho trabajo por hacer. Desde ya te dejo un fuerte abrazo de solidaridad y mi admiración hacia ti y al ejército de activistas que velan porque esto cambie en Ecuador y en cualquier parte del mundo. Desde acá, desde Puerto Rico, va mi grito de denuncia, dolor y hermandad. Flavia, estamos contigo, RESISTE. RESISTAN. DENUNCIEN. VISIBILICEN. Nuestro amor y entrega va con ustedes.
¿Como afrolesbiana qué es la poesía lésbica para ti?
Si la poesía persé es la manifestación de la belleza y el sentimiento por medio de las palabras, la poesía lésbica deberá ser el intento de esa belleza para desnudar el alma apasionada que provoca un entorno social o un sujetx individual en el marco de una realidad sexual nacida de una mujer y que va dirigida hacia otra mujer o mujeres. Para mí ese desglose onírico, lirico y hasta dramático debe ser manifiesto desde las emociones y pasiones que la poeta experimenta y debe denunciar la verdad que viven ella y su comunidad. En mi caso, lo afro no se puede despegar de lo lésbico, si bien puedo hacer referencia a vivencias que se dan a la par a mi alrededor, siempre regreso al núcleo, que es lo que soy y desde allí construyo la historia, enebro los versos.
¿Qué escenarios, sujetxs propones con este tipo de género dentro de la poesía?
Propongo una “toma de la bastilla” cuando abordemos la poesía desde la temática lésbica. Propongo mostrar crudeza, mostrar vejámenes, mostrar dichas, sinsabores, atrocidades, felicidad y clemencias. Propongo construir estrofas mostrando toda nuestra humanidad de mujer intensa que ama a otra u otras mujeres intensas. Propongo apropiarnos del establishment así como la heteronormativa se ha apropiado de nuestras vidas y nos ha dejado huérfanas, desoladas en esta barbarie que por siglos se ha autoimpuesto como “lo correcto”.  Yo soy lo correcto. Mi clítoris erguido ante la provocación de otra fémina es lo correcto. Mi labia mojada, mi centro pulsátil, mi mente enamorada de unas tetas, de un ombligo, de una boca mujer; ése es el escenario que debemos secuestrar, el que debemos arrancar de la invisibilidad y mostrar a viva voz en las letras. Para los parisinos revolucionarios de 1789 “la toma” implicaba el cese y desista que supuso el fin del antiguo régimen y el inicio irreductible de la Revolución. Siguiendo esa comparación, nuestro punto de llegada o el final de este camino deberá ser el día en que el discrimen sobre estos temas sean cosa del pasado, el día en que veamos el fin de las clínicas para curar el lesbianismo. Ése es el entorno óptimo. No hay que conformarse con menos. La caída del régimen monstruoso y arcaico está en nuestras manos, depende de nosotras. Así que a escribir, a versar; que sea la poesía lésbica nuestro norte.